Entre sus obras Hijas de la angustia (2023) y El viaje de Lito (2024) existen similitudes en la forma de abordar la memoria de la historia de Chile, desde la perspectiva humana de sus protagonistas, utilizando una narrativa directa que interpela las emociones del lector.
En ambas obras se sostiene el estilo narrativo y el tono, que permite identificar la pluma de la autora. Con una prosa descriptiva y ágil, de la realidad y las emociones, para que el autor sienta la atmósfera.
Si bien las temáticas parecieran externamente diferentes, en sus obras existe una sensibilidad hacia los contextos de vulnerabilidad.
• En sus obras, existen elementos que identifican el contexto de los ’80. Utilizando la cultura material de ese período para construir identidad o dignidad.
En la novela Hijas de la angustia, los elementos buscan la identidad y escapar de la vulnerabilidad; por ejemplo, la protagonista utiliza los VHS para confrontar la realidad imperante de aquel período; en cambio su primo utiliza los casetes de Madonna y el estéreo como un símbolo de liberación frente al contexto familiar autoritario que lo rodea.
En concordancia, Lito construye a través de objetos propios de la época, una atmósfera para mantener la dignidad en aquel período en blanco y negro. Por ejemplo: el televisor Bolocco, el chancho, los jeans desteñidos en piedra y otros elementos culturales, que permiten anclarse a la memoria.
• El viaje es otro eje estructural de la narrativa de la autora. Mientras Lito, el protagonista de la obra infantil viaja para descubrir el mundo; en la novela Hijas de la angustia: Eugenia, la protagonista viaja a un espacio interior, donde la biblioteca es un refugio sensorial.
En ambas obras hay un hilo conductor, que puede ser más tangible, como el tren que conduce a Lito por las vías del recuerdo, o más sutil como la memoria fragmentada de Eugenia.
La autora utiliza el espacio como un territorio donde los personajes pueden soñar o aspirar a una vida distinta al de precariedad de la época y buscan llegar a ese universo planteándose el viaje.
• La crítica social y la memoria: Los cuestionamientos que se hacen sus protagonistas son el núcleo de la crítica social. Explorando diferentes facetas y fragmentaciones de este período, en las obras de la autora el objeto es testigo, ligado a la memoria.
La memoria sensorial está presente en todas sus obras, su escritura no solo se lee, se percibe, como una experiencia sensorial para el lector. Que aparecen a través de olores o gusto por ejemplo de comidas típicas; sonidos del tren, de la música o de las sirenas militares de la época; la textura del bolso de cuero o el traqueteo del lápiz sobre el papel. Es decir, la época no es solo un dato estadístico si no una narrativa que encarna la historia y evoca un mundo de resonancias, es cómo la fragilidad de la memoria no nos permite visualizar aquel mundo de resonancias.
• La cuota de humor: en Hijas de la angustia el humor es la risa de quien la usa para reírse de su propia desgracia. La cuota de humor es reflexiva, exponiendo por ejemplo cómo la televisión creaba una apariencia de normalidad frente a la realidad social de la época. Mientras que el humor de Lito surge de las contradicciones propias de su edad frente a las decisiones de los adultos, es resiliente frente a la vulnerabilidad, la risa brota de la simplicidad y lo cotidiano, de cómo interpreta el mundo adulto y de cómo vive las peripecias en ese mundo de ferrocarriles.
La cuota de humor permite la conexión con el relato, que permite una sonrisa en el lector. En ambas obras, la cuota de humor cumple una función social, como un contraste irónico.
En resumen, las obras El viaje de Lito (Premio Marta Brunet 2025) e Hijas de la angustia (Premio Municipal de Literatura de San Bernardo 2024), aunque los motivos parecieran diferentes, presentan una narrativa centrada en la exploración de la identidad y la resiliencia frente a la adversidad.