El viaje de Lito de la escritora Lilia Hernández Vergara y galardonado con el Premio Marta Brunet 2025, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, constituye una segmento de la literatura testimonial chilena. Esta nueva edición publicada por Editorial Tewte, incorpora un capítulo inédito y más ilustraciones creadas al óleo y acrílico por la autora. A través de una voz infantil de gran observación. Centrado en el histórico Barrio San Eugenio de Santiago y la red ferroviaria hacia Lanco, el relato constituye un aprendizaje, donde el juego y la escasez conducen al protagonista a realizar un viaje interno.
La narrativa establece un viaje desde Santiago al sur de Chile. San Eugenio se presenta como el punto de partida de un viaje de crecimiento, marcado por la calidez del hogar y barrios entrañables. Y Lanco muestra el asombro ante las tradiciones del campo, como el trueque y el arrojo en el puente del río. Ambos mundos se conectan, a través de las casonas antiguas de madera de Ferrocarriles del Estado, que resguardan la historia y unifican la identidad del protagonista sin importar la distancia, logrando un cruce entre memoria, patrimonio e identidad.
El relato funciona como un valioso registro histórico del auge del mundo ferroviario. A través de la mención del policlínico, el servicio dental autogestionado y la Cooperativa de Ferrocarriles, el texto nos muestra la red de seguridad social colectiva que formaron los ferroviarios. El difícil acceso a los bienes materiales (la bicicleta Caloi, el televisor Electra o los ropa de moda) destacan la resiliencia del protagonista, transformando las dificultades de la infancia en una fortaleza de superación, permitiendo a las nuevas generaciones conectar con aquellos años.
Lito es un personaje ingenioso, que recurre al humor y a la imaginación en cada hazaña: la recolección de ciruelas, el hilarante “bautizo” con manguera de su gallo castellano Chespo, las competencias de volantines o los negocios con bolitas en el recreo de la escuela DM 45. Y también expone con honestidad el mundo vulnerable en los años ochenta. Las protestas de las cocineras del comedor exigiendo subsidios para alimentar a los niños, los rumores sobre las historias oscuras del estadio o las sirenas militares que interrumpen la cena familiar.
El cierre de la obra consagra el relato como una novela infantil juvenil de transformación interna. El viaje físico de regreso a Santiago, marcado por la audacia de burlar la autoridad en la boletería del tren, coincide con un definitivo viaje interior. Ante el choque con su realidad, Lito experimenta una proyección de su futuro por hacer algo contra la injusticia. La sutil analogía de la madre, al advertir que los pantalones nuevos le han quedado cortos, como una metáfora de este viaje.